Pancornea

Reprogramando la cicatrización corneal: el rol emergente de los exosomas y los microRNAs

Nicolás Kahuam-López, Mauricio Muleiro-Alvarez – México – nkahuam@gmail.com, mauriciomuleiro1998@gmail.com

Resumen del texto

Las lesiones corneales pueden desencadenar procesos de cicatrización desorganizados caracterizados por fibrosis, opacidad y pérdida visual, constituyendo una causa importante de ceguera. En este contexto, los exosomas derivados de células madre han emergido como una estrategia terapéutica acelular prometedora. Su efecto se atribuye principalmente a la transferencia de microRNAs (miRNAs), los cuales regulan vías clave como TGF-β/SMAD, PI3K/Akt y NF-κB, modulando la inflamación, proliferación celular y fibrosis. Los miRNAs pueden ejercer efectos antifibróticos (miR-133b, miR-29), pro-regenerativos (miR-21) o, en ciertos contextos, profibróticos (miR-145). Además, los exosomas actúan como vehículos naturales que permiten una regulación coordinada de múltiples procesos biológicos. A pesar de su potencial, persisten desafíos relacionados con estandarización, producción y traslación clínica. En conjunto, la terapia basada en exosomas y miRNAs representa una estrategia innovadora con gran potencial para mejorar la regeneración corneal y optimizar los resultados clínicos.

10 puntos esenciales del artículo (para redes sociales)

  1. Las lesiones corneales pueden causar fibrosis, opacidad y pérdida visual, siendo una causa importante de ceguera reversible.
  2. Los exosomas derivados de células madre emergen como una terapia acelular innovadora en regeneración corneal.
  3. Su efecto terapéutico se basa en la transferencia de microRNAs (miRNAs) que regulan la cicatrización.
  4. Los miRNAs modulan vías clave como TGF-β/SMAD, PI3K/Akt y NF-κB.
  5. miR-133b y miR-29 tienen efectos antifibróticos, reduciendo cicatrización anormal.
  6. miR-21 promueve la proliferación y migración epitelial, favoreciendo la reparación.
  7. Algunos miRNAs como miR-145 pueden ser profibróticos, mostrando efectos dependientes del contexto.
  8. Los exosomas actúan como vehículos naturales, permitiendo una regulación molecular coordinada.
  9. Ofrecen ventajas sobre la terapia celular: menor riesgo tumoral, baja inmunogenicidad y mejor estabilidad.
  10. Representan una estrategia prometedora para terapias personalizadas en enfermedades corneales.

Introducción.

Las lesiones corneales, como quemaduras, traumatismos, infecciones o procedimientos quirúrgicos, pueden desencadenar procesos de reparación desorganizados caracterizados por fibrosis, opacificación y deterioro visual. La patología corneal representa actualmente una de las principales causas de ceguera reversible a nivel mundial [1].

Ante este escenario, han surgido nuevas estrategias terapéuticas dirigidas a modular la cicatrización corneal patológica. Entre ellas, los exosomas derivados de células madre han emergido como una alternativa prometedora dentro de la medicina regenerativa acelular. Sus efectos se atribuyen en gran medida a su contenido en microRNAs (miRNAs), capaces de regular múltiples vías de señalización implicadas en la cicatrización corneal, como TGF-β/SMAD y PI3K/Akt, además de modular la respuesta inflamatoria local [2–4].

En este contexto, los miRNAs han emergido como reguladores clave en la fisiopatología de las enfermedades corneales, participando en procesos como la cicatrización, la inflamación y la neovascularización. Su estabilidad en fluidos biológicos, incluyendo lágrimas, así como su capacidad para modular múltiples vías de señalización de forma simultánea, los posiciona no solo como biomarcadores potenciales, sino también como herramientas terapéuticas prometedoras en medicina regenerativa corneal [5].

Exosomas y su papel en la comunicación intercelular

Los exosomas son vesículas extracelulares de 30–150 nm de diámetro capaces de transportar proteínas, lípidos y material genético. Son secretados por la mayoría de los tipos celulares y actúan como mediadores clave de la comunicación intercelular [6].

En la córnea, los exosomas participan en la interacción dinámica entre células epiteliales, queratocitos estromales y células del limbo esclerocorneal, regulando procesos fundamentales como la proliferación, diferenciación y respuesta inflamatoria  [7,8].

Se ha demostrado que los exosomas derivados del epitelio corneal pueden inducir la diferenciación de queratocitos en miofibroblastos, además de favorecer la activación de células endoteliales y la neovascularización. Este papel es dual: por un lado, contribuyen a la reparación tisular; por otro, pueden promover fibrosis y neovascularización, especialmente cuando la integridad de la membrana basal epitelial se encuentra alterada [7].

Exosomas provenientes de células madre en la regeneración corneal

Las células madre mesenquimales (MSCs) son células estromales multipotentes con capacidad de autorrenovación y diferenciación en múltiples linajes celulares, derivadas principalmente de médula ósea, tejido adiposo y cordón umbilical. Estas células han demostrado un importante potencial regenerativo en modelos de enfermedad corneal. Actualmente, se considera que gran parte de su efecto terapéutico está mediado por los exosomas que secretan, más que por su integración directa en el tejido [9].

En el contexto corneal, los exosomas derivados de MSCs han demostrado acelerar la cicatrización epitelial, promoviendo la migración y proliferación celular in vitro [2]. Sin embargo, también se ha observado un efecto modulador sobre la fibrosis y la inflamación. Shojaati y colaboradores demostraron que las vesículas extracelulares derivadas de MSCs corneales pueden reducir la fibrosis corneal mediante la acción de miRNAs, los cuales regulan vías implicadas en la respuesta cicatricial [3].

Otra fuente relevante de células madre con potencial terapéutico son las derivadas del cordón umbilical. En un modelo murino de cicatrización cutánea, Fang y colaboradores demostraron que los exosomas derivados de estas células reducen la fibrosis y la diferenciación de miofibroblastos mediante la supresión de la vía de señalización TGF-β/SMAD2, efecto mediado por la liberación de miRNAs [10]. Aunque estos hallazgos provienen de un modelo en piel, su relevancia en córnea es considerable, dado que la vía del factor de crecimiento transformante beta (TGF-β) constituye uno de los principales ejes profibróticos implicados en la cicatrización corneal.

Estos hallazgos respaldan el papel de los exosomas como mediadores clave en la modulación de la cicatrización corneal, destacando su potencial terapéutico no solo para la regeneración tisular, sino también para la prevención de la fibrosis.

miRNAs en la modulación de la cicatrización corneal

Los miRNAs son pequeñas moléculas de ARN no codificante que regulan la expresión génica a nivel postranscripcional. A través de este mecanismo, son capaces de modular procesos clave en la cicatrización corneal, como la inflamación, proliferación, migración celular y remodelación tisular [4,11].

El perfil de expresión de miRNAs en la córnea ha sido estudiado en modelos experimentales. Robinson y colaboradores analizaron córneas murinas sometidas a ablación con láser excímer, identificando una disminución significativa de miR-133b y miR-30a, ambos reconocidos como reguladores negativos de la fibrosis corneal [12].

A nivel molecular, se demostró que miR-133b se une directamente a la región 3’UTR del ARN mensajero de TGF-β1 y del factor de crecimiento del tejido conectivo (CTGF), inhibiendo la expresión de dos de los principales mediadores profibróticos en la córnea. Asimismo, se observó regulación de otros marcadores asociados a la diferenciación de miofibroblastos y a la deposición de matriz extracelular, como la α-actina de músculo liso (α-SMA) y el colágeno tipo I [12]. De manera adicional, miR-29a y miR-29b han sido identificados como potentes reguladores antifibróticos, capaces de inhibir la deposición de matriz extracelular y modular vías como PI3K/Akt/mTOR, reduciendo significativamente la fibrosis corneal [13,14].

Por su parte, Zhao y colaboradores desarrollaron biomateriales bioinspirados basados en colágeno combinados con nanocomplejos de oro y miR-133b para la reparación de heridas corneales. En modelos experimentales, demostraron que miR-133b inhibe la expresión de α-actina de músculo liso (α-SMA) y colágeno tipo I, ambos marcadores clave de fibrosis. Adicionalmente, estos sistemas favorecieron la reepitelización corneal y se asociaron con una reducción de la opacidad postquirúrgica tras queratoplastia lamelar, lo que sugiere un efecto antifibrótico y regenerativo mediado por miRNAs [11]. Asimismo, miR-21 ha demostrado promover la cicatrización epitelial mediante la inhibición de PTEN y la activación de la vía PI3K/Akt, actuando como un regulador positivo de la proliferación y migración celular en la córnea [15].

En contraste con los miRNAs con efecto antifibrótico, otros miRNAs pueden ejercer un papel inhibidor sobre la reparación corneal, particularmente en condiciones patológicas como la diabetes. En la córnea diabética, la cicatrización epitelial se encuentra significativamente retrasada. Winkler y colaboradores identificaron una sobreexpresión de miR-146a en córneas humanas diabéticas, demostrando que su inhibición mediante antagomirs acelera la cicatrización en modelos de córnea en cultivo de órgano completo. Por el contrario, la sobreexpresión de miR-146a se asoció con un retraso en la reparación epitelial, lo que sugiere que este miRNA actúa como un regulador negativo de la cicatrización corneal en condiciones diabéticas [16]. En este mismo contexto, miR-145 ha sido asociado con un fenotipo profibrótico, promoviendo la diferenciación de miofibroblastos mediante la regulación negativa de KLF4, lo que lo posiciona como una potencial diana terapéutica para prevenir la cicatrización corneal aberrante [17].

De manera consistente, Funari y colaboradores identificaron 29 miRNAs diferencialmente expresados en córneas humanas diabéticas mediante análisis de microarrays, lo que respalda que la desregulación global de la red de miRNAs contribuye al retraso en la cicatrización característico de esta condición [18].

Exosomas de células madre como vehículos de microRNAs

El efecto terapéutico que han demostrado las células madre estromales corneales en donde se limita la infiltración neutrofílica que desencadena la respuesta inflamatoria y la fibrosis secundaria está mediado por miRNAs específicos que son liberados mediante exosomas [3] (Figura 1).

Por otra parte, Fang y colaboradores demostraron que los exosomas derivados de células madre epidérmicas contienen miRNAs específicos, como miR-425-5p y miR-142-3p, capaces de inhibir la diferenciación de fibroblastos hacia miofibroblastos mediante la modulación de la señalización de TGF-β1 [10]. Aunque estos hallazgos provienen de modelos cutáneos, refuerzan el concepto de que los exosomas actúan como vehículos de miRNAs con capacidad antifibrótica, un mecanismo altamente relevante en la córnea, donde la activación de miofibroblastos constituye el eje central de la cicatrización patológica.

En conjunto, estos hallazgos demuestran cómo múltiples vías moleculares son moduladas por exosomas derivados de células madre y sus microRNAs durante la cicatrización corneal. Además de la vía TGF-β, ampliamente descrita como eje central de la fibrosis, otros sistemas de señalización como NF-κB, PI3K/Akt y Wnt también participan en la regulación de la inflamación, proliferación y remodelación tisular. Este enfoque integrador permite comprender mejor la complejidad del proceso cicatricial corneal (Tabla 1)

 

miRNA Fuente exosomal Diana Molecular Efecto
miR-133b Exosomas de MSCs / sintético TGF-β1, CTGF, COL1A1, α-SMA Inhibe fibrosis corneal [11,12]
miR-146a Exosomas de MSCs IRAK1, TRAF6 (vía TLR/NF-κB) Modula inflamación [16]
miR-425-5p Exosomas de células madre epidérmicas TGF-β1 Inhibe diferenciación a miofibroblastos [19]
miR-142-3p Exosomas de células madre epidérmicas TGF-β1 Inhibe diferenciación a miofibroblastos [19]
miRNAs CSSC Exosomas de células madre estromales corneales Vías inflamatorias, infiltración neutrofílica Reduce fibrosis e inflamación [3]

Tabla 1. microRNAs exosomales implicados en la modulación de la cicatrización corneal. Se resumen los principales miRNAs transportados por exosomas derivados de células madre y su efecto sobre vías moleculares clave involucradas en la fibrosis, inflamación y diferenciación celular en la córnea.

Más allá de los miRNAs involucrados en la regulación de la fibrosis mediada por exosomas, existe evidencia creciente de que múltiples miRNAs participan en distintos aspectos de la biología corneal a través de diversos tipos celulares. En el epitelio corneal, miR-30 y miR-200 han sido implicados en la regulación de la cicatrización mediante la modulación de la ubiquitinación y la vía PTEN/STAT3, promoviendo la migración y proliferación celular [20]. Asimismo, miR-33 ha demostrado favorecer la reparación tisular mediante la regulación de Bcl6 en modelos de lesión corneal [21], mientras que miR-214 participa en la inhibición de la piroptosis inducida por estrés hiperosmótico, contribuyendo a la supervivencia celular [22]. Asimismo, miR-497 ha demostrado ejercer efectos antiinflamatorios y antiangiogénicos mediante la regulación de la vía IL-6/STAT3/VEGF, reduciendo la infiltración de macrófagos y la neovascularización corneal [23].

En el estroma corneal, miR-143-3p ha sido asociado con la regulación de la contractilidad de los miofibroblastos y la deposición de matriz extracelular, destacando su papel en la modulación de la fibrosis [24]. Por otro lado, en el endotelio corneal, miR-195-5p ha sido identificado como un regulador negativo de la proliferación celular, cuya inhibición podría representar una estrategia terapéutica en enfermedades endoteliales [25], mientras que miR-199b-5p se ha relacionado con la acumulación de matriz extracelular en la distrofia endotelial de Fuchs mediante la regulación de factores como SNAI1 y ZEB1 [26].

Adicionalmente, en células madre epiteliales del limbo, miR-150-5p y miR-143-3p participan en el mantenimiento de la “stemness” mediante la modulación de vías como Wnt y MAPK [27], mientras que miR-146a regula la homeostasis del nicho limbar a través de la señalización Notch [28]. En conjunto, estos hallazgos reflejan que la acción de los miRNAs en la córnea es altamente compleja y dependiente del contexto celular, integrando señales de regeneración, inflamación y fibrosis en un sistema finamente regulado.

En conjunto, la evidencia actual sugiere que los miRNAs representan un eje integrador entre la regulación molecular y la respuesta tisular en la córnea. Su potencial como biomarcadores no invasivos y como dianas terapéuticas abre nuevas perspectivas en el manejo de enfermedades corneales, aunque su traducción clínica aún requiere estandarización de técnicas de detección y validación en estudios a gran escala [5].

Conclusión

Los exosomas derivados de células madre han emergido como una estrategia terapéutica acelular innovadora para la regeneración corneal. Su capacidad para actuar como vehículos de miRNAs permite modular de manera precisa múltiples vías de señalización implicadas en la cicatrización, incluyendo TGF-β/SMAD, PI3K/Akt y cascadas inflamatorias, favoreciendo un equilibrio entre reparación tisular y prevención de fibrosis.

En comparación con la terapia celular convencional, los exosomas ofrecen ventajas significativas, como un menor riesgo tumorigénico, un perfil inmunogénico reducido, mayor estabilidad y facilidad de almacenamiento, así como la posibilidad de una dosificación precisa y de ser modificados para dirigir su efecto terapéutico. Estas características, junto con sus propiedades inmunomoduladoras, antiinflamatorias y antiangiogénicas, los posicionan como una alternativa prometedora en la reconstrucción corneal.

No obstante, la traslación clínica de estas terapias aún enfrenta desafíos relevantes, incluyendo la estandarización de métodos de aislamiento y caracterización, la producción y la comprensión de su biodistribución así como de su farmacocinética.

En este contexto, la combinación de exosomas enriquecidos con miRNAs antifibróticos, como miR-133b, junto con biomateriales avanzados como hidrogeles de colágeno, representa una de las aproximaciones más prometedoras para optimizar la regeneración corneal. En conjunto, estas estrategias abren la puerta a terapias personalizadas capaces de modular la cicatrización de forma dirigida, con el potencial de mejorar significativamente los resultados clínicos en enfermedades de la superficie ocular.

Figura 1: Esquema representativo del papel de los exosomas derivados de células madre en la modulación de la cicatrización corneal. Tras una lesión corneal, los exosomas liberados por células madre mesenquimales actúan como vehículos de microRNAs que regulan múltiples vías de señalización.

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